No hay ninguna ley que prohíba embrutecer a la gente

jueves, 20 de abril de 2017

Creatividad: esa mirada escondida hacia el futuro

"...el poder de la creatividad, puede ayudar a los niños de muchas y variadas maneras en su aprendizaje. Y no hay una influencia más fuerte que el legado de Shakespeare en el oficio de contar historias y el lenguaje. Para las mentes jóvenes necesitamos hacer relevante a Shakespeare, acercarlo con la misma energía y pasión que el propio Bardo pusiera..."




Shakespeare's Schoolroom & Guildhall [ha lanzado] el viernes 17 de marzo de 2017, un proyecto con el autor James Hartley para inspirar de manera creativa a las mentes jóvenes. Creative Will (Voluntad creativa) ofrece la oportunidad de aspirar a los fans de Shakespeare no sólo a ganar su propio taller con James en Schoolroom, sino a ser caracterizados en su próxima novela. Como parte del lanzamiento, alumnos y estudiantes de la Escuela Primaria Stratford, la Escuela Primaria Alveston y la Escuela King Edward VI asistirán a un taller de escritura creativa con James en el Guildhall.

La novela de James Hartley, The Invisible Hand: Shakespeare's Moon Act I (La mano invisible: La Luna de Shakespeare Acto I), que acaba de ser publicada, cuenta la historia de los jóvenes adolescentes Sam y Leana y sus aventuras en una travesía en el tiempo, todos envueltos en la historia de Macbeth y la vida en un internado.

Hay dos grupos de edad para la competencia. En la Etapa 2 (Años 3º, 4º, 5º y 6º de la escuela primaria, entre los 7 y 11 años) se les invita a los niños a dibujar una escena de una obra de Shakespeare como si ellos estuvieran allí. Y aquellos de los años 7º y 8º de la escuela secundaria (edades entre 11 y 13) pueden divertirse escribiendo una historia corta que haga una toma del siglo 21 en una de las obras de Shakespeare. Los participantes ganadores tendrán la oportunidad de venir a Schoolroom con su clase para una sesión creativa interactiva con James y ser incorporados en su próximo libro!

Sarah Jervis Hill, de Shakespeare's Schoolroom & Guildhall, dice: "Queremos traer a la vida la inspiración que se ha vivido y respirado en Schoolroom durante cientos de años, y reavivar la magia de cuando Shakespeare no sólo asistía a la escuela aquí, sino que tuvo sus primeras experiencias teatrales profesionales. Lo haremos a través de Creative Will, el cual busca nutrir y desarrollar la creatividad de muchas maneras diferentes. Estamos muy emocionados de que en nuestro primer proyecto estemos trabajando con el autor James Hartley para el uso del legado de Shakespeare en la inspiración de los niños, en su pensamiento creativo y la escritura ".



James Hartley dice: "Creo apasionadamente en el poder de la creatividad, que puede ayudar a los niños de muchas y variadas maneras en su aprendizaje. Y no hay una influencia más fuerte que el legado de Shakespeare en el oficio de contar historias y el lenguaje. Para las mentes jóvenes necesitamos hacer relevante a Shakespeare, acercarlo con la misma energía y pasión que el propio Bardo pusiera. Estoy muy emocionado de estar trabajando con Shakespeare's Schoolroom, que como escritor y profesor de inglés es uno de los lugares imaginables más emocionantes para visitar".

A lo largo de la competencia, habrá un Twitter en función y James estará compartiendo sus consejos sobre escritura creativa en línea. Para más detalles al respecto escribir al correo electrónico: sjervis-hill@shakespearesschoolroom.org. El plazo de inscripción para la competición es el viernes 26 de mayo de 2017.

The Invisible Hand (La mano invisible) acaba de ser lanzado y estará disponible en la tienda de Shakespeare's Schoolroom & Guildhall, así como en las librerías y por supuesto, en línea.


Esta es una traducción de la nota: 
 Publicado por Shakespearesschoolroom.org, en marzo 16 de 2017.

lunes, 6 de marzo de 2017

34-46-32: La profecía de Orwell

La novela tiene varias décadas y cuando llegó el año de 1984 su profecía no parecía cumplida. Pero en el 2016, 1984, fue uno de los libros más vendidos en Estados Unidos y en Europa. Ahora que las cámaras de seguridad vigilan todos los movimientos y que algunos gobiernos [presidentes] atacan a la prensa y hablan de “hechos alternativos”, los lectores han ido en busca, una vez más, de un escritor que describió ese mundo. En su novela, la sociedad está dividida en los miembros del Partido Único, el Consejo Dirigente y la gran masa de habitantes, a la que hay que llenar de diversiones estúpidas para que no se rebelen. La vida hace esfuerzos para cumplir las profecías de las novelas.

 
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7e/George_Orwell_press_photo.jpg
Orwell fue un rebelde por vocación. Quiso ponerse un seudónimo para que su familia no tuviera vergüenza de las andanzas callejeras y mendicantes en las calles. Imagen: Wikipedia. Org


Escribe:
Alonso Cueto

En 1949, poco antes de morir, el británico George Orwell (en realidad Eric Arthur Blair), publicó una novela que haría historia. Con el título de 1984, Orwell preveía un futuro en el que todos los habitantes de cualquier país estarían siendo vigilados por una autoridad superior, El Gran Hermano. Winston, el protagonista de la novela, trabaja en el gobierno, en el Ministerio de la Verdad (encargado de falsear la historia y de la propaganda).

Otros ministerios del país son el del Amor (encargado de las torturas y acosos) y el de la abundancia (encargado de los racionamientos y las hambrunas). Winston es en realidad un opositor al régimen, y se pone en alianza con su cómplice Julia. Pero como en este país imaginario todos están vigilados, el Gran Hermano se entera muy pronto de sus ideas. Ambos son capturados por la “Policía del Pensamiento” y enviados al Ministerio del Amor para ser torturados. Resultó que su propio inquilino era agente del gobierno.

Julia y Winston son procesados por haber sido criminales del pensamiento, es decir por haber pensado en contra del gobierno. No revelaremos el final de la novela, que se sigue leyendo como una historia de suspenso.

En sus pocos y turbulentos años de vida (1903-1950), Eric Blair viajó a Birmania, recorrió los barrios de Londres como un mendigo, peleó en la Guerra Civil española por los republicanos (recibió un disparo que le atravesó la garganta), y participó haciendo propaganda en la Segunda Guerra Mundial. En una ocasión, cometió varios atropellos en una calle, con el único propósito de experimentar lo que sería pasar Navidad en la cárcel. Sin embargo, para su desencanto, no lo retuvieron en la comisaría más de un día.

Orwell fue un rebelde por vocación. Quiso ponerse un seudónimo para que su familia no tuviera vergüenza de las andanzas callejeras y mendicantes en las calles. Un amigo le dijo que George Orwell era un apellido “inglés y redondo”.

En 1944, adoptó a un niño. Cuando su esposa Eileen murió en una mesa de operaciones, se dedicó a escribir artículos y ensayos, como nunca antes. En su otra novela memorable, Granja de Animales, los cerdos Bola de Nieve y Napoleón se rebelan contra los hombres, bajo la consigna: “Todos los animales son iguales”, que luego tendría un agregado: “Pero algunos animales son más iguales que otros”. La novela que era una crítica al estalinismo, fue muy celebrada pero no ha tenido la vigencia de 1984, que dicho sea de paso pudo estar inspirado en un poema de su esposa Eileen.

La novela tiene varias décadas y cuando llegó el año de 1984 su profecía no parecía cumplida. Pero en el 2016, 1984, fue uno de los libros más vendidos en Estados Unidos y en Europa. Ahora que las cámaras de seguridad vigilan todos los movimientos y que algunos gobiernos atacan a la prensa y hablan de “hechos alternativos”, los lectores han ido en busca, una vez más, de un escritor que describió ese mundo. En su novela, la sociedad está dividida en los miembros del Partido Único, el Consejo Dirigente y la gran masa de habitantes, a la que hay que llenar de diversiones estúpidas para que no se rebelen. La vida hace esfuerzos para cumplir las profecías de las novelas.


Título original: "El gran hermano presente", por:  
 febrero 26 de 2017

sábado, 1 de agosto de 2015

Sils-Maria: La mirada de Zaratrustra

"La única habitación que no ha sido restaurada es el dormitorio de Nietzsche. Sobrecoge por su ascetismo. Una camita estrecha, una mesa rústica, una jofaina de agua y un lavador. Testigos de la época dicen que entonces estaba llena de libros. Pero lo cierto es que Nietzsche pasaba mucho más tiempo al aire libre que bajo techo y que pensaba y escribía andando o tomando un descanso entre las larguísimas marchas que efectuaba a diario. Tras una difícil caminata en medio de los pinares y nevados, casi en sombra, se abría de pronto un paisaje edénico, como el que inspiraría las bravatas y filípicas de Zaratustra. En Sils-Maria"


"Tras una difícil caminata en medio de los pinares y nevados, casi en sombra, se abría de pronto un paisaje edénico, como el que inspiraría las bravatas y filípicas de Zaratustra. En Sils-Maria"

 "Nietzsche en Sils-Maria"
 Escribe: Mario Vargas Llosa


Cuando Nietzsche vino por primera vez a Sils-Maria, en el verano de 1879, era una ruina humana. Perdía la vista a pasos rápidos, lo atormentaban las migrañas y las enfermedades lo habían obligado a renunciar a su cátedra en la Universidad de Basilea, luego de profesar allí diez años. Esta era entonces una remota región alpina en el alto Engadina, donde apenas llegaban forasteros. Fue un amor a primera vista: lo deslumbraron el aire cristalino, el misterio y vigor de las montañas, las cascadas rumorosas, la serenidad de lagos y lagunas, las ardillas y hasta los enormes gatos monteses.

Empezó a sentirse mejor, escribió cartas exultantes de entusiasmo por el lugar y, desde entonces, volvería por siete años consecutivos a Sils-Maria en los veranos, por temporadas de tres o cuatro meses. Siempre había sido un buen caminante pero, aquí, andar, trepar cuestas empinadas, meditar en ventisqueros barridos por los vientos donde a veces aterrizaban las águilas, garabatear en sus pequeñas libretas los aforismos, uno de sus medios favoritos de expresión, se convirtió en una manera de vivir. En Sils-Maria escribiría o concebiría sus libros más importantes, La gaya ciencia, Así habló Zaratustra, Más allá del bien y del mal, El ocaso de los ídolos, El Anticristo.

Se alojaba en la casa –que era también tienda– del alcalde del pueblo y pagaba por el modesto cuartito donde dormía un franco al día. La casa de Nietzsche es ahora un museo y sede de la fundación que lleva el nombre del filósofo. Vale la pena visitarla, sobre todo si quien oficia de cicerón es su amable director, Peter André Bloch, que sabe todo sobre la obra y la vida de Nietzsche y es quien organiza los seminarios y coloquios que atraen a este bello pueblecito profesores, ensayistas y filósofos de todo el mundo. La casa ha sido totalmente restaurada y ofrece una soberbia colección de fotografías, manuscritos –entre ellos de poemas y composiciones musicales de Nietzsche–, primeras ediciones y testimonios de visitantes ilustres, como Thomas Mann, Adorno, Paul Celan, Hermann Hesse, Robert Musil y hasta el inesperado Pablo Neruda, que escribió aquí un poema. Boris Pasternak no pudo venir pero envió desde su confinamiento soviético un largo texto fundamentando su admiración por el filósofo.

La única habitación que no ha sido restaurada es el dormitorio de Nietzsche. Sobrecoge por su ascetismo. Una camita estrecha, una mesa rústica, una jofaina de agua y un lavador. Testigos de la época dicen que entonces estaba llena de libros. Pero lo cierto es que Nietzsche pasaba mucho más tiempo al aire libre que bajo techo y que pensaba y escribía andando o tomando un descanso entre las larguísimas marchas que efectuaba a diario. Duraban unas seis horas cada día y a veces ocho y hasta diez. Ahora a los turistas les muestran algunas rutas que, aseguran los guías, eran sus preferidas, pero es un puro cuento. En primer lugar el paisaje ahora es distinto, civilizado por la afluencia masiva de esquiadores durante el invierno, la apertura de carreteras y los chalets sembrados alrededor de las pistas de esquí. En tiempos de Nietzsche esta era tierra aún salvaje, sin caminos, abrupta. Tras una difícil caminata en medio de los pinares y nevados, casi en sombra, se abría de pronto un paisaje edénico, como el que inspiraría las bravatas y filípicas de Zaratustra.

Muchas veces Nietzsche se extravió en estas alturas desoladas y, otras, se quedó dormido y tuvo sueños grandiosos o terribles que evocó en sus poemas y en su música. Llevaba siempre en estas caminatas un pequeño atado con frutas y galletas, y las libretitas rayadas que le enviaba su hermana Elizabeth (se pueden hojear en el museo), fanática racista que, para justificar la calumniosa especie según la cual Nietzsche fue un precursor del nazismo, falsificó sus manuscritos y manufacturó una edición espuria de La voluntad de poder. En uno de los anaqueles de la Fundación se exhibe la célebre foto de Hitler visitando, acompañado por Elizabeth, el Memorial de Nietzsche en Weimar.

Muchas de las diatribas de Nietzsche contra la religión y, sobre todo, el cristianismo, la idea de que proclamar que la vida terrenal es solo un tránsito hacia el más allá, donde se vive la vida verdadera, ha sido el mayor obstáculo para que los seres humanos fueran soberanos, libres y felices y estuvieran condenados a una esclavitud moral que los privaba de creatividad, de espíritu crítico, de conocimientos científicos e iniciativas artísticas, se gestaron aquí, en Sils-Maria. Pero, curiosamente, en contra de una de las imágenes más persistentes de Nietzsche, la de un hombre huraño, sombrío y ensimismado, gruñón y colérico, por lo menos los siete años que vino aquí a pasar los veranos, dejó entre los vecinos una imagen radicalmente distinta: la de un hombre risueño y simpático, que jugaba con los niños, festejaba las bromas de los lugareños, y evitaba las chismografías y querellas de vecindario.

Es verdad que no fue nunca un fascista ni un racista; un sector del museo documenta con detalle su buena relación con muchos intelectuales y comerciantes judíos y las veces que escribió criticando el antisemitismo. Pero también es cierto que nunca fue un demócrata ni un liberal. Detestaba las multitudes y, en especial, las masas de la sociedad industrial, en las que veía seres enajenados por esa “psicología de vasallos” que engendra el colectivismo, que anulaba el espíritu rebelde y mataba la individualidad. Fue siempre un individualista recalcitrante; creía que solo el ser humano no gregario, independiente, segregado de la tribu, enfrentado a ella, era capaz de hacer progresar la ciencia, la sociedad y la vida en general. Su terrible sentencia, que era también un pronóstico sobre la cultura que prevalecería en el futuro inmediato –“Dios ha muerto”– no era un grito de desesperación, sino de optimismo y esperanza, la convicción de que, en el mundo futuro, liberados de las cadenas de la religión y la mitología enajenante del más allá, los seres humanos obrarían para sacar al paraíso de las nieblas ultraterrenas y lo traerían aquí, a la historia vivida, a la realidad cotidiana. Entonces desaparecerían los estúpidos enconos que habían llenado la historia humana de guerras, cataclismos, abusos, sufrimientos, salvajismos, y surgiría una fraternidad universal en la que la vida valdría por fin la pena de ser vivida por todos.

Era una utopía no menos irreal que las de las religiones que Nietzsche abominaba y que haría correr también muchísima sangre y dolor. Al fin y al cabo sería la democracia, que el filósofo de Sils-Maria tanto despreció pues la identificaba con el conformismo y la mediocridad, la que más contribuiría a acercar a los seres humanos a ese ideal nietzscheano de una sociedad de hombres y mujeres libres, dotados de espíritu crítico, capaces de convivir con todas sus diferencias, convicciones o creencias, sin odiarse ni entrematarse.

Sils-Maria, julio de 2015


"Nietzsche en Sils-Maria" Publicado por La República, julio 26 de 2015
  

Mario Vargas Llosa

viernes, 17 de julio de 2015

Pablo Neruda: A ciento once años de su natalicio

“El anciano monarca nos daba la mano a cada uno; nos entregaba el diploma, la medalla y el cheque; y retornábamos a nuestro sitio en el escenario...
Se dice... que el rey estuvo más tiempo conmigo que con los otros laureados, que me apretó la mano por más tiempo, que me trató con evidente simpatía.
Tal vez haya sido una reminiscencia de la antigua gentileza palaciega hacia los juglares.
De todas maneras ningún otro rey me ha dado la mano, ni por largo ni por corto tiempo


Dicen que la vida de un poeta siempre ha sido azarosa, sin embargo, la vida de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, más conocido como Pablo Neruda, ha sido la de un hombre desmedido en historias, riesgos, amores, logros, y altercados políticos que lo llevaron incluso al exilio. Otra de sus pasiones fueron las mujeres. Fue así que se casó tres veces y tuvo numerosas amantes.


Por Luis Felipe Alpaca 

 
En principio, Neruda firmaba con dicho nombre para que el padre no enfadara de tener un hijo poeta, aunque otros afirman que está inspirado en Norman-Neruda, una violinista que figura como un personaje de la novela “Estudio en Escarlata” de Arthur Conan Doyle.

Su inicial estancia en la ciudad de Temuco, provista de inmensos parajes naturales, como los bosques del valle central de La Araucanía influyeron en su visión poética. Precisamente, en dicha ciudad a la edad de trece años publicó en el diario local su primer artículo, que posteriormente se convertiría en su primer libro de poemas “Crepusculario” (1923), seguido por su ya célebre y modernista “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. Asimismo, incursionó en el vanguardismo con “Anillos”, “Tentativa del hombre infinito”, y “El habitante y su esperanza”.

Neruda y el franquismo 

 
Luego de que estallara la guerra civil española y de que fusilaran a su amigo Federico García Lorca, Neruda toma la decisión de apoyar al movimiento republicano, coyuntura que influenció en su posterior poesía de rasgos sociales y políticos. Amigo del notable Octavio Paz, el poeta chileno no pudo evitar algunas escaramuzas con el mexicano devenidas por razones políticas. Felizmente, y luego de una reconciliación que aguardó veinte años, Paz esgrimió: “Musito el nombre de Pablo Neruda y me digo: lo admiraste, lo quisiste y lo combatiste. Fue tu enemigo más querido”. En dicha época, los intelectuales que presenciaron la guerra civil, se situaron en dos grupos definidos: los que se comprometieron con el frente-populismo, entre los que se hallaron Neruda; y los que defendieron a Franco, que militaban en el partido falangista de ideología fascista.

Neruda retornó a Chile en 1937, y momentáneamente abandonó el proceso de su obra para ayudar directamente a los refugiados españoles que se encontraban en distintos campos de concentración. Entonces, le planteó al presidente Pedro Aguirre Cerda de Chile dicha gesta noble, y ante la aprobación del mandatario, él mismo viajó enseguida a Francia en su calidad de Cónsul Especial para la Inmigración Española, entonces, se crea el S.E.R.E., Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles. Se contrató un viejo carguero francés, el buque “Winnipeg“, a la Compañía France – Navigation para el traslado a Chile de más de 2.000 refugiados, entre adultos y niños. Ante la hazaña fraterna del poeta chileno, su amigo Pablo Picasso daba favorables entrevistas declarando el invalorable esfuerzo que realizaba Neruda para que la nación de Chile proceda a ejercer el oportuno asilo.

Algunos pasajes históricos del traslado de los refugiados se describen en una de las páginas de su libro autobiográfico “Para Nacer He Nacido”:

“Los trenes llegaban de continuo hasta el embarcadero. Las mujeres reconocían a sus maridos por las ventanillas de los vagones. Habían estado separados desde el fin de la guerra civil. Y allí se veían por primera vez frente al barco que los esperaba. Nunca me tocó presenciar abrazos, sollozos, besos, apretones, carcajadas, de dramatismo tan delirantes”.

Luego de ocho años de espera llegó el Premio Nobel 

 
Después de accidentadas deliberaciones, en 1963 la Academia Sueca autorizó la candidatura del poeta Pablo Neruda para tentar tan prestigioso galardón. Y el 21 de octubre de 1971, se anunciaba al nuevo ganador del Premio Nobel de Literatura. Neruda se trasladó a Estocolmo para recibirlo el 10 de diciembre del mismo año, en una ceremonia repleta de gente que guardaba un silencio sepulcral, y que solo aplaudía cuando se requería. Según el texto de sus memorias Neruda escribió:

“El anciano monarca nos daba la mano a cada uno; nos entregaba el diploma, la medalla y el cheque; y retornábamos a nuestro sitio en el escenario...

Se dice... (O se lo dijeron a Matilde para impresionarla) que el rey estuvo más tiempo conmigo que con los otros laureados, que me apretó la mano por más tiempo, que me trató con evidente simpatía.

Tal vez haya sido una reminiscencia de la antigua gentileza palaciega hacia los juglares.

De todas maneras ningún otro rey me ha dado la mano, ni por largo ni por corto tiempo.

Aquella ceremonia, tan rigurosamente protocolar, tuvo indudablemente la debida solemnidad. La solemnidad aplicada a las ocasiones trascendentales sobrevivirá tal vez por siempre en el mundo. Parece ser que el ser humano las necesita.

Sin embargo, yo encontré una risueña semejanza entre aquel desfile de eminentes laureados y un reparto de premios escolares en una pequeña ciudad de provincia”.

Matilde quiere agregar algo...

"Ese espíritu travieso y bromista que Pablo poseía, aun en los momentos más solemnes y significativos de su vida, constituía mi admiración. Por ejemplo, cuando estaba vistiéndose para la gran ceremonia en que recibiría el Premio Nobel, se miraba las colas del frac y, riendo, decía: "Siento la misma sensación que cuando me disfrazo en Isla Negra. Si pudiera pintarme mis bigotitos, todo sería perfecto".

"Cuando se disfrazaba, cosa que le gustaba mucho hacer, siempre se pintaba bigotes con un corcho quemado. Era un bigote pequeño y había logrado tal maestría que siempre se los pintaba iguales, sin necesidad de mirarse en un espejo.

La partida del poeta

Pablo Neruda nació un 12 de julio de 1904 – y murió a los 69 años de edad, el 23 de septiembre de 1973. Su última aparición en público fue el 5 de diciembre de 1972, donde el pueblo chileno realizó un homenaje al poeta en el Estadio Nacional. A los dos meses, en febrero de 1973, renuncia a su cargo de embajador en Francia, por razones de salud.

Luego del golpe militar del 11 de septiembre su salud empeoró y a los ocho días es trasladado de urgencia desde su casa de Isla Negra a Santiago, donde muere debido a un cáncer de próstata el día 23 a las 22.30 en la Clínica Santa María.

No fue hasta el 12 de Diciembre de 1992, después de diecinueve años de su fallecimiento, en que pudo cumplirse su deseo: que su cuerpo fuese enterrado en su casa de Isla Negra (Chile) frente al mar, que tanto amó, y que fue cómplice de su más grande creación. Han transcurrido ciento once años desde el día en que el poeta vio la luz por primera vez, y transcurrirán muchos más, hasta que esa misma luz no descanse en su labor de alumbrar al que siempre fue el más grande.

Lea la versión completa en el siguiente enlace:
"Pablo Neruda: A ciento once años de su natalicio"
Diario 16. Publicado:12 de Julio del 2015



viernes, 8 de marzo de 2013

Brisa - Capítulo 2 - Págs. 36-38 - Mar0813


Ingreso: marzo 08 de 2013

Brisa

Capítulo 2 – “Transgresiones”

Aftermath

Ha caído por fin el telón del atardecer.
Lentamente, como el almíbar que extingue sus trazas de dulzor
entre torrentes de sal viva y vinagre viejo que acerban el alma,
rasgan el surco, y estrujan el tinto que huye cálido
en la frente.
ˆ
Aun el silencio,
comparsa de latidos rayanos en miel que no más habrán
de ser tomados en posta por ningún tic tac
de corona fosforada, acalla sumiso, en tanto
el murmullo,
y sus rezagos de atardecer florido dejados a medio balbucir,
cual cuerda última que sostiene el maltrecho mástil, ensordecedor,
acude su aliento recluso por entre los inundados confines
de la balsa.
ˆˆ
El vacío,
cruento señuelo de quietud sobre los tardos fondos negros
de final de día soleado: no más sueños risueños dejarán
urdiendo en la fila; no ansias de despertar, ni ramas
hurgando el cristal, entre cada gota hiriente de
lluvia
que dormita aferrada al bruñido.
Solo refractos de día evadiendo los ojos, las miradas,
y aquella oscilante lumbre que en el último
parpadeo en la penumbra,
como el espejismo postrero de la tarde,
titilará y se desvanecerá en
la noche.
ˆˆ 
Tormenta,
que en el más espurio de los entretelones que tragedia alguna
haya imaginado cesara,
boqui abriendo aun al suspenso
antes de conflagrar entre dos,
el viento;
entre frases de alivio y consuelo apenas hilvanadas,
regadas exhaustas en lo más desgarrador
de su devastado escenario:
¿Cuanto más acentuarás en el descampado
tu eco?ˆ
¿O aquella eternamente pasajera congoja de tus remansos,
que como el hilo cadente impedido de hallar
el acorde venidero, suspendido en la escala
pernocta entre dos hombros, distintos,
apenas presentido
el relámpago?ˆ
Y aquel solo de respiros que quiebra en dos la noche,
y antes que en llanto duele en alma ¿Pernoctará por siempre
sin más esperanza en el polvo que el bosque llovido?
¿Sin más destino en el yermo más azul de la mirada,
que aquella profunda e inerte
ausencia?
¿Y aquel envés de labios resecos durmientes
encurtiendo recuerdos sin fin en el último trago,
el más amargo?
ˆˆˆ
Tormenta que entre un mar de lamentos hubieras de escoger,
en escarmiento,
las lacerantes púas de dos solitarias espinasˆ
Y tras zarandearla
y dejarla varada en algún lejano e infecundo recodo
de río,
brotada en escrúpulos cual profanado manto lozano de armiño,
hiciérate de pronto la duda volver
la mirada,
sembrada en sonrojos desde su ya abrupto irrumpir por las
rutas transgresas porfiadas del no
ser humano:
¿Dejarás, antes de partir entre las calinas empozadas del sigilo,
la brisa y el trueno amainados hasta las raíces;
entre el ayer mate opacado por la aureola de luz sobre el lienzo
y el pincel, que duerma por fin la noche y despierte
el amanecer?
ˆ
Queda la noche ya,
luego de larga andanza en vela,
que inútil hiciera de aquel breve letargo
vigiano, una evasión a la realidad que viste
de sollozos a media asta las primeras planas,
y de impiedad, tanta formalidad que bulle
bajo el vaho pasmado del adiós pendido,
florece en algún fugaz
reluciente del charco,
el dilema,
mientras golondrina
bajo algún brazo distendido,
amaga mutar en anécdota la tragedia,
ávida por migrar hacia nuevas latitudes:
¿Hallarán_ se dice hurgando su barbilla_,
tanto escala como estadía, también su punto medio
en la dimensión ataño?
¿En tanto,
con la hesitación sorbiendo entre dedos
lo más cariado de su totalitarismo
sobre los aniegos campos tras las solas cunetas:
reverdezcan también las piedras
tras el gras prematuramente amarillado
por el invierno tardo?
Y como antaño,
prendados de su sueño interrumpido
entre el sopor del viaje y un pellizco de conciencia
que se cuela de entre algún parsimonioso bochorno de escrúpulo:
¿Habrá de fundir esta vez el seto, también a su equipaje de mano
y bolso de pecho,
la tenuidad de sus aquiescencias y la firmeza de sus parquedades,
no dejando esta vez que la última gota de la grieta
apague la lumbre?
ˆ
Flor
de doble pedúnculo,
que a falta de valor, las manos
que hoy sostienen trémulos tu tallo,
pretendiendo, en ese trepidar insalvable
de cigarra primaveral, enmascarar
sus propias
desazones:
¿Debes acaso mantener a distancia también el sabor de tu tersura,
aun cuando el sudor de los dedos concernidos de la efigie,
o el vaho de su aliento reparador quisieran conservar
el frescor de sus corolas?
Y aquel aroma de los jazmines, eternos como la melancolía que mancorna
el alma, cautiva;
cruel mazmorra de satén con vista al mar que el viento invernal amaina;
como no se extingue en el frío aguijón del etilo y en el punzón de la rosa,
y en el leve musitar del nombre faltante, entre los relucientes pasadizos
de la esperanza última,
sean los ojos pespuntados entre las dobleces de las cortinas los que,
tras lenta fusión del ébano con el añil,
finalmente respiren.

ˆOjalá,ˆ
y en un arranque insospechado de albur y escarcha en gota,
que rompa las eslavas de su ciclo estacional y tesitura,
quebraras también en dos la engañosa quietud de la noche,
y con ella esa mudez árria que ofende.
ˆOjalá,ˆ
y quede también el aroma matinal prendado de lo más profundo
de sus estigmas y néctares insorbidos, en tanto retorna
apacible el viento y vuelva también con él,
su canto a follaje dormido.

Por Rodrigo Rodrigoˆˆˆ

martes, 14 de febrero de 2012

La fundamental hogaza ausente en la mesa efímera

En días tan especiales para el optimismo, en esa eterna y difícil búsqueda de re consideración y re composición espiritual del ser humano, acicate fundamental que impulsa y da razón de ser a este medio escrito, a decir, el Día de San Valentín y el de la "Solitariedad" cuya fecha me permito instaurar este 15 de febrero, a propósito de un término muy de usanza del maestro M.A. Denegri, que alude un grado de decidida espontaneidad al tema del abordaje de la siempre temida nave de la soledad: el tema "El fundamentalismo del poder. Una mesa servida para tres", que entre las pocas entradas al estilo tradicional acompañan seguramente con algo de acíbar en los labios al lector de este sitio, pasa a situación de borrador para, en la medida de lo posible, dedicarlo a temas más condecibles con el afecto y el ideal, sin embargo, este seguirá siempre a disposición del interesado en un blog más entonado con el tema: Oteoteca.blogspot.com

sábado, 2 de octubre de 2010

Vivar Saudade

"Cuando ya las palabras hayan sido todas dichas, y aun el azul de amaneceres, siempre en espera de volver a ser mentado, fuera una vez más del todo imaginado: siempre quedará aquel descorrer de cortinas que bañe entero de sol a los niños y a los ojos del propio astro empañen con ese albur tan propio de los que renacen de entre las eternizadas sombras de la promesa incumplida"


Esta historia puede estar sujeta a correcciones y/o cambios en el hilo argumentativo de su trama.

Comentarios, sugerencias:
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aporoabierto@gmail.com